viernes, 11 de septiembre de 2009

Diéz kilómetros que separan dos mundos

Seguramente es la distancia más corta que separa dos lugares tan diferentes. Catorce kilómetros es lo que mide el estrecho de Gibraltar en su parte más estrecha, valga la rebundancia. De un lado Occidente, el primer mundo, el viejo continente cuna de adelantos científicos y protagonista de la Historia de la Humanidad. Europa es modernidad y calidad de vida, sanidad de garantias y niveles de alfabetización casi nulos. El lugar donde la mayoría querrían vivir, donde cada familia tiene dos coches, cuatro televisores y al menos un ordenador desde el que conectarse al instante a cualquier acontecimiento del mundo. También el lugar donde "el tiempo es oro" y las prisas apremian.
Del otro lado del estrecho está África, Marruecos. Allí todo es distinto de verdad. Coches viejos, calles sucias y sin asfaltar, caos. Niños sin escuela, costumbres imposibles de entender en nuestro mundo. Calma y vendedores ambulantes por todas partes.

Son solo diez kilómetros. Son dos mundos completamente diferentes.