viernes, 3 de julio de 2009

Y hablando de mares....

La vida es como aquella barquita a la deriva en medio del océano...

Si el mar está en calma, se podra pescar, dormir la siesta, ver peces...en definitiva relajarse. Esos momentos que uno puede disfrutar, cuando las cosas marchan bien, tranquilas... y puedes vivir relativamente despreocupado. Porque el mar es una caja de sorpresas, como la vida misma.

Cuando menos lo esperas, se embravece, se levantan olas inmensas que retuercen la barca y la manejan a su antojo, haciendo casi imposible incluso mantener el equilibrio en ella y no caer por la borda... Esos momentos de la propia vida, en que todo es caótico, el mundo está patas arriba..no hay manera de ver nada con claridad, porque todo esta oscuro y en zarandeo constante....

Pero, todo son ciclos. "Despues de la tormenta, llega la calma", ya se sabe...

Esa barquita, en el mar, está a merced de las corrientes, las olas, las mareas, los vientos...al fin y al cabo, por los movimientos de la vida, de tal modo que nunca sabes donde pararás, ni donde estás, ni que dirección seguir...

Pero siempre, en el cielo, estarán las estrellas y constelaciones...siempre podrás buscar la Osa Mayor, la Estrella Polar... que servirán para "encontrar el Norte", ubicarse, y no perder el sentido, aún cuando el mar este impracticable.
Siempre, en la tierra, estarán tus amigos....

No hay comentarios:

Publicar un comentario