La vida es como nuestro planeta, es un ir y venir constante de vueltas y giros.
Y un día, sin quererlo, te encuentras lejos de tu casa, lejos de la gente con la que te apetece estar y lejos de tu mundo habitual. Es entonces cuando, echando la vista atrás, te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y de los cambios que ha dado tu vida. Es entonces cuando puedes ver con claridad a quien echas de menos, y a quién no. Qué cosas te gusta que pasen y cuáles no. Quién es imprescindible en tu vida y quién te hace daño.
Porque todo son cambios, intentos frustrados y cosas que salen como queremos que salgan. Y seguramente muchos de los proyectos que comencemos se vean truncados, pero eso solo nos dará fuerzas para seguir adelante. Y el día que nuestros planes salgan bien, estaremos satisfechos de nuestro trabajo, como hoy en día lo estamos si miramos hacia atrás y observamos nuestros avances.
Y en tu retiro espiritual serás capaz de pensar en todo esto, pero echarás de menos a los que te rodean, a quien te ofrece su hombro para llorar y con quién te ríes a carcajadas por tonterías.
Y lo sabéis, os echo de menos…
Mola! Y que razón, el timpo pasa volando y no nos damos cuenta de la cantidad de cosas que ya hemos dejado atrás y de las que aún tienen que veni
ResponderEliminarMe gusta leer cosas que comparto... que de cosas se piensan cuando uno esta solo, lejos de "su gente"...
ResponderEliminaresta vida es como una especie de barca en el mar, a la deriva... Marea, corrientes, vientos... que nunca sabes donde te van a llevar...